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Petra, la eterna ciudad de los nabateos.
21 septiembre 2026
Voy a empezar esta 2ª parte del 2026 hablando de un destino de lujo en Oriente Próximo, ya que junto con las pirámides de Giza (Egipto), Petra es considerada la máxima atracción de esta zona del mundo.
Situada a 262 kmts al sur de Amman, capital jordana, la grandiosa y fascinante Petra justifica un viaje hasta aquí aunque no hubiera monumento alguno.
La historia cuenta que hace 2.000 años los nabateos establecieron la capital del gran reino árabe del desierto en este recóndito lugar. Excavaron más de mil tumbas y tallaron en la hermosa roca impresionantes templos con idea de que descansasen eternamente.
Petra se puede visitar en un día (50 euros), 2 días (60 euros) o 3 días (70 euros). Es una de las entradas más caras que se pueden pagar por una maravilla del mundo pero al mismo tiempo la visita lo justifica. Petra se sitúa en el antiguo desierto de Edom, al sur de Jordania. Se asienta sobre una región al sur de Wadi Nemelia y que se ve atravesada de este a oeste por Wadi Musa, donde queda atrapada entre dos bordes peñascosos de arenisca roja.

HISTORIA DE PETRA
Los primeros testimonios recogidos datan del siglo IV A.C. cuando los nabateos se establecieron en una región llamada Arabia Pétrea, un valle rocoso de donde deriva el nombre de la roca o la piedra. Esta población alcanzó una gran importancia debido a su posición inaccesible que les protegía de los ataques de los beduínos y otros pueblos. Petra, primero con el Imperio Bizantino y después con la conquista árabe, comenzó a debilitarse y finalmente cayó en el olvido hasta que en el siglo XIX el suízo Burckhardt (haciéndose pasar por árabe) la redescubrió.
LA ENTRADA A PETRA
En Petra hay catalogados 800 enclaves arqueológicos entre ellos 500 tumbas. Una joya para cualquier arqueólogo.
Cuando se entra, lo primero que se ve a la izquierda es la Tumba de los Obeliscos. Se caracteriza por 4 columnas piramidales sobre la entrada y una figura humana muy erosionada. Se cree que personalidades muy relevantes de la época fueron enterradas aquí.

En seguida aparece la entrada al Siq, una especie de cañón de 1,2 kmts de longitud que se recorren a pie de forma muy cómoda contemplando las diferentes capillas y santuarios excabados en los muros a modo de ventanitas. Sin lugar a dudas, uno de los caminos más sobrecogedores de la tierra.
Al final del Siq se vislumbra el monumento más emblemático de toda Jordania, el Jazneh (el Tesoro). Es una especie de plaza natural que se abre al final del Siq y no se sabe muy bien si es realmente la tumba del rey nabateo Aretas III o simplemente un templo más. Cuenta la leyenda que a esta zona se le llama el Tesoro porque un faraón egipcio supuestamente escondió un gran botín dentro del monumento.
Esta considerado una joya de arte y una muestra de la prosperidad que esta ciudad alcanzó y de la sensibilidad artística de sus creadores.


Una vez que el turista se ha quedado embelesado con la belleza del Tesoro y cree haberlo visto todo es cuando hay que recordarle que el trayecto continúa y que la siguiente parada es el Teatro. La explanada, originariamente tallada en roca por los nabateos en el siglo I A.C. está formada por 45 hileras de asientos con una capacidad para unas 3.500 personas.
Toca hacer ejercicio y esforzarse para caminar hasta la Tumba de la Urna, en lo alto de una fornida roca la cual es fácilmente reconocible por el aspecto exterior de esta y por su gran tamaño. Otra tumba que está muy próxima a esta es la Tumba de Seda, famosa por su exuberante gama de colores ocre, rosa, rojo, negro y marrón. La siguiente tumba de interés que se encuentra ya bordeando este Patrimonio Mundial es la de Sexto Florentino, según su inscripción este gobernador romano quiso ser enterrado en la tumba que preparó su hijo en el año 130.

Es muy fácil a partir de aquí llegar a la Calle de las Columnas, es aquí donde empieza la gran explanada de la ciudad. A la izquierda de esta calle está Qasr El Bint, palacio de la doncella del Faraón, donde Dushara, Dios del Sol, era adorada por el pueblo nabateo. Lo malo es que este palacio está casi irreconocible porque está destruído pero se puede presuponer su esplendorosa estructura, núcleo de un pasado solemne.
Ya queda poco por recorrerse entero el enclave arqueológico y llegamos a la que es en mi opinión la parte más bonita de toda Petra, Al - Deir (el Monasterio). Hay gente que no llega a esta parte (ya se ha recorrido mucho llegados a este punto pero es un sacrilegio no visitar el Monasterio) por el calor y el cansancio. Se tarda 45 minutos en ascender pero se puede alquilar un burro por 10 dinares jordanos (12 euros).
Al- Deir fue construído en el siglo III A.C. para alojar un templo nabateo, tiene 50 metros de anchura por 45 de altura, se cree que fue un lugar de culto durante la época cristiana. Al igual que en el Tesoro, el Monasterio está también coronado por una urna de 9 metros de altura. El paraje es mágico y es un lugar ideal para reflexionar en medio del desierto. A partir de las 14.00 es perfecto para tomar fotos porque es cuando el sol da de frente al monumento.


Además, si el turista aún tiene ganas de más desde lo alto del monte que hay enfrente del Monasterio se puede admirar una sensacional panorámica de las montañas Sinaí. Hay un pequeño santuario caracterizado por los lugares de sacrificios y las vistas son preciosas.
¿Quién no ha oído hablar de Petra? ¿Qué turista nunca se ha sentido Indiana Jones en Petra? Tanto si se recorre a pie o en burro, una belleza legendaria de este tipo no necesita presentaciones, Jordania es un país que acoge maravillosamente a los turistas, ¿Qué mejor razón que visitar una de las actuales maravillas mundiales?
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